bien recibido para el pago de una deuda contabilidad acreedor

El término de “dación en pago” es algo que tristemente está en los medios a consecuencia de que los deudores no tienen la posibilidad de llevar a cabo en frente de sus deudas, y en el momento en que estas están garantizadas con hipoteca sobre recursos, se ejecutan y se genera la pérdida del bien (comunmente inmobiliario) por la parte del moroso pasado a manos del acreedor.

El producto 1175 del Código civil establece que: “El moroso puede ceder sus recursos a los acreedores en pago de sus deudas. Esta cesión, salvo pacto en opuesto, solo libera aquel de compromiso por el importe líquido de los recursos cedidos. Los convenios que sobre el efecto de la cesión se festejen entre el moroso y sus acreedores se ajustarán a las disposiciones del título XVII de este libro ahora lo que establece la Ley de Enjuiciamiento Civil”.

Consejos en frente de probables impagos

Con estos ejemplos las dos partes quedan mucho más distinguidas. Dejando patente que a fin de que una cobre sentido la otra debe existir. Están absolutamente enlazadas.

Aclarado el aspecto del término de los dos términos, y en el momento en que de deuda dineraria charlamos, nos proponemos las elecciones que tiene el acreedor para tener relaciones con el moroso de cara al cobro de la cantidad pendiente de pago.

5º ¿Existe el deber de pedir el certamen de acreedores?

Sí. El moroso deberá pedir la declaración de certamen si está en estado de insolvencia.

Además de esto, en esta petición debe expresarse si la situación de insolvencia es de hoy o inminente.

La viable capitalización del crédito no concursal que no reúne los requisitos sustantivos del art. 1 LSC por vía del incremento con aportaciones no dinerarias (y por el valor razonable según especialista)

Ni que decir debe, en atención a su configuración, no todos y cada uno de los créditos contra la sociedad reúnen los requisitos materiales previstos en el art. 301.1 LSC en un preciso instante particular que se considere su viable capitalización. Tanto es conque para eludir este inconveniente y socorrer el absurdo requisito legal,

el legislador de la reforma concursal dió por bueno, a efectos del producto 301 LSC, los créditos preconcursales y concursales que no reúnen estos requisitos (vid. infra). No obstante, fuera del marco de los pactos de refinanciación susceptibles de homologación judicial (cf. disp. ad. 4a LC) y del certamen (art. 200.2 LC), quitan créditos y préstamos supuestamente no susceptibles de capitalización por la vía de la compensación de créditos. De esta manera, un prestamista bajo la fórmula de cupón cero, por refererir un caso de muestra paradigmático de acreedor completamente extramuros en el producto 301.1 LSC, no dispone antes del término del préstamo o empréstito, de un crédito encuadrable en los legalmente capitalizables por esta vía. En una emisión de obligaciones fácil, si bien haya acuerdo con los obligacionistas e inclusive acuerdo con el sindicato para rescatarle adelantado por conversión en capital, puede suceder que no se haya amortizado nada del primordial y no se cumplan los requisitos. No afirmemos en el momento en que la deuda es perpetua como sucede con alguna financiación subordinada.

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