cobertura para hacer frente a una indemnización futura en contabilidad

Hay múltiples ocasiones que hacen que una compañía deba someterse a una Due Diligence. Exactamente la misma los turismos tienen que pasar la ITV, las compañías tienen que confrontar a este informe, elaborado por auditores o consultores externos, que examinan con aspecto las distintas áreas de la compañía para saber si cumple sus obligaciones con la “diligencia adecuada” y no hay peligros legales substanciales derivados de su actividad. Según una firma de servicios jurídicos experta en el consejos legal integral a negocios tecnológicos y también renovadores, las compañías someten sus negocios a Due Diligence, eminentemente, en tres casos distintas: en el momento en que hay inversores apasionados ​​en asistir a rondas de inversión, antes un desarrollo de compra o en un cambio de órgano de administración. Tratándose de un desarrollo complejo, una Due Diligence acostumbra perdurar en torno a 2 a 3 semanas, y una perfeccionada para una operación de venta (Vendor Due Diligence), cerca de 1 mes, si bien es dependiente esencialmente del tiempo que tarda la compañía en catalogar y hacer más simple la información precisa. En verdad, según la firma de servicios jurídicos, antes de comenzar este desarrollo, la compañía analizada debería haber efectuado un análisis previo en hondura para cerciorarse de que todo está en su lugar. Cualquier desarrollo de Due DIligence comienza con la distribución de un checklist por la parte del consultor responsable de la compañía analizada, que tiene dentro toda la información que debe hacer más simple. Tienden a ser materias genéricas (contractual, propiedad intelectual y también industrial, intimidad, corporate, fiscal y laboral, regulatorio y contable), con lo que posiblemente varios de los requerimientos de información no apliquen al negocio estudiado. En un caso así es esencial argumentar bien los motivos por los cuales la información pedida no existe o es sin importancia, para eludir contingencias en el informe final. Entre los puntos esenciales para la compañía analizada es la confidencialidad de esta información por si acaso no se llega a un convenio entre las partes, así como afirma Luis Gosálbez: es frecuente que un inversor o cliente esté negociando múltiples operaciones afines paralelamente. lel y, por consiguiente, se favorezca de la información lograda de una compañía con la que al final no llega a un convenio. Por esta razón, en el contrato previo al comienzo de la Due Diligence va a deber especificarse que la información proporcionada es confidencial y no se trasladará íntegramente al inversor o cliente, que solo va a tener ingreso al informe final. Así se impide que consiga datos críticos de la compañía analizada, que podría usar caso de que al final adquiera o invierta en un contrincante. En el informe de Due Diligence, aparte de las conclusiones, hace aparición una descripción de los peligros y también incumplimientos detectados, bajo la manera de contingencias, que van a traer un valor asociado.

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Frente la presencia de estas contingencias, el vendedor o el inversor puede adoptar tres medidas: soliciar una reducción proporcional de la opinión de la compañía, aguardar a que las contingencias queden cubiertas antes de hacer la operación o incluirlas en las manifestaciones y garantías del contrato, tal es así que cualquier sanción, multa o indemnización derivada de exactamente las mismas haya de ser cubierta más adelante por el vendedor. Tratándose de una inversión, el emprendedor acostumbra pedir que cualquier indemnización futura al inversor logre realizarse a través de la distribución de un bulto de acciones por este valor, con la meta de eludir llevar a cabo en oposición al pago de la cantidad pertinente. Si es una adquisición, el cliente puede retener una parte del precio hasta el momento en que desaparezca el peligro, por caducidad o transcurso del tiempo. Gracias a la relevancia y influencia de este informe, es conveniente que los consultores causantes de la Due Diligence tengan experiencia en el negocio o en la industria analizada, en tanto que, en caso contrario, sus conclusiones tienen la posibilidad de ser incompletas o equivocadas o integrar contingencias que, de todos modos, no forman peligros reales para la operación, suprimiendo ocasiones que sí tienen la posibilidad de ocasionar inconvenientes más adelante. FUENTE: TICPIMES

¿Cuándo se da la indemnización por peligro de trabajo?

Según la Ley, los peligros de trabajo son los accidentes y/o anomalías de la salud a los que están expuestos los usados con ocasión del trabajo. Los accidentes o anomalías de la salud por el trabajo tienen la posibilidad de mostrarse en cualquier clase de trabajo, no siempre va a ser una compañía industrial con maquinaria de construcción a fin de que un peligro se transforme en incidente.

Recuerdo realmente bien, en el momento en que trabajaba en las áreas de trabajo en un banco, el usado que trabajaba enfrente de mí, cayó de su silla al suelo. Llamaron a la ambulancia para llevarle de urgencia al hospital. Todos los otros usados creemos que era epiléptico, pero tras los estudios médicos, se determinó que era el agobio que le llevó a ese estado. Afortunadamente, ese incidente de trabajo no le ocasionó ninguna incapacidad.

Provisión por despidos: ¿gasto deducible?

La DGT recuerda primeramente que todo gasto contable va a ser fiscalmente deducible a efectos del IS siempre y cuando cumpla las condiciones legalmente establecidas en concepto de inscripción contable, imputación según el devengo – en un caso así la imputación fiscal del gasto procedería en un periodo diferente por app del producto 14 de la LIS– y justificación reportaje, siempre y cuando no tenga la cuenta de fiscalmente no deducible por app de algún precepto concreto predeterminado en la LIS.

Por consiguiente, en el supuesto preciso planteado, la provisión no responde a una obligación de hoy, legal o contractual, sino tiene por finalidad contemplar el peligro derivado de una viable indemnización futura en el caso de despido de los trabajadores .

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