componentes del modelo abreviado de la cuenta anual de contabilidad

  • Cómputo, Memoria y el Estado de cambios en el patrimonio neto: solo tienen la posibilidad de presentarlo de manera abreviada las sociedades que a lo largo de 2 ejercicios sucesivos cumplan por lo menos 2 de las próximas condiciones:
    ) )
  1. Que el total activo no pase 4.000.000 euros.
  2. Que el importe neto de la cifra de negocios no pase los 8.000.000 euros.
  3. Que el número de trabajadores a lo largo del año no pase 50.

Introducción

Una vez contabilizadas de todas y cada una operaciones en el libro períodico (incluyendo las amortizaciones, pérdida por deterioro de valor, y otras operaciones efectuadas al cierre del ejercicio), todo empresario, persona natural o jurídica, tiene el deber de elaborar cuentas cada un año (art. 34 CCom). Las cuentas cada un año entienden el cómputo, la cuenta de pérdidas y ganancias, la memoria, el estado de cambios de patrimonio neto y el estado de flujos de efectivo, más allá de que estos últimos documentos (ECPN y EFE) no resultarán obligatorios para a compañías que logren (si bien no siempre realicen) el cómputo en formato abreviado (art. 34.1 CCom y arts. 254.1 y 257.3 LSC). Estos documentos forman una unidad y tienen que reflejar la imagen leal del patrimonio, de la situación financiera y de los desenlaces de la compañía (art. 34.2 CCom y 254.2 LSC).

Todo empresario, persona natural o jurídica, tiene el deber de elaborar cuentas cada un año (art. 34.1 CCom). No obstante, en el campo de las sociedades de capital este deber no recae sobre el “empresario”, que sería la persona jurídica, sino más bien sobre los gestores sociales (art. 253.1 LSC). Hablamos de una rivalidad única y también indelegable del órgano de administración (art. 259.2 LSC). Además de esto, resulta conveniente tomar en consideración que, independientemente de que la confección material de la contabilidad y las cuentas cada un año se delegara en un tercero (y también.g., un asesor contable), el encargado de las cuentas cada un año proseguirá siendo el empresario o, en su caso, los gestores sociales (art. 25.2 CCom). La racionalidad de esta regla que, en ciertos países con una tradición jurídica afín (si bien con una mayor profesionalización contable), comenzó a discutirse, descansa en 2 puntos. Por una parte, esta regla deja dar mayor protección a terceros, en la medida en que, comunmente, resultará caro (en el momento en que no irrealizable) detectar al creador material de la contabilidad y, en su caso, las casuales irregularidades de las cuentas tienen que a la intervención del tercero o de los gestores. Por otro lado, la traslación de la compromiso a los terceros probables elevaría relevantemente los costos del consejos contable y, por consiguiente, podría sospechar una barrera de entrada para el emprendimiento y la creación de compañías. Por consiguiente, semeja que la regla mucho más eficaz sería la vigente hoy en día en España, donde el empresario (o los gestores sociales) van a tener el deber de internalizar estos costos y, por consiguiente, ser el responsable del contenido de las cuentas cada un año, así sea por culpa in vigilante (esto es, no controlar apropiadamente a quien realiza su contabilidad) o, en su caso, por culpa in escogido (o sea, no escoger apropiadamente a su asesor contable).

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